Leyenda de la
China Poblana

LEYENDA DE PUEBLA

Fallece la mujer, nace la leyenda

La historia comienza allá por los años 1600 donde hubo una bella princesa hindú llamada Mirra que disfrutaba jugando con su pequeño hermano en la playa, hasta que un día uno de esos barcos piratas que merodean las costas en busca de algo interesante, tenían el encargo de hallar a una bella chica para que fuera la esclava del Marqués de Gálvez, el entonces virrey de la Nueva España.

De esta forma la joven fue raptada por piratas portugueses y llevada a Cochin, en el sur de la India. Allí consiguió escaparse de sus raptores y se refugió en una misión jesuita, donde fue bautizada con el nombre de Catarina de San Juan. Pero estuvo poco tiempo porque fue raptada nuevamente por los piratas que la habían sacado de su casa natal, y en Manila la entregaron a un comerciante que la llevó a la Nueva España, al llegar al puerto de Acapulco.

Donde en lugar de ser entregada al marqués de Gelves, el mercader la vendió como esclava al comerciante poblano don Miguel de Sosa por diez veces el valor que el virrey había prometido por ella.

Los habitantes quedaron atónitos con su belleza, nunca antes habían visto a una mujer oriental, por lo que sin importarles el país de origen, comenzaron a llamarle “la china”.

Pasaron los años y comenzaba a perder las esperanzas de volver a casa. Una forma de recordar sus orígenes era hacerse su propia ropa con el estilo de su país, con el paso del tiempo se fue adaptando cada vez más a la vida en nuestro país, y termino mezclando ambas culturas al elaborar sus ropas. Esta manera de vestir fue la que dio origen al traje de china.

Unos pocos años después de su llegada, don Miguel de Sosa murió, dejando en su testamento la orden de dejar en libertad a Caterina de San Juan (la china).

Al no poder regresar a su país natal, se tuvo que quedar en México, pero como no tenía donde estar, el sacerdote del lugar le dio refugio en el convento, donde se dice que comenzó a tener visiones de la Virgen María y el Niño Jesús. Permaneció en el convento hasta su muerte, el 5 de enero de 1688 a la edad de ochenta y dos años.  Siempre se distinguió por ser una mujer de corazón noble y bondadoso, por lo que ahora es recordada con cariño como la china que vivió en puebla, con trajes llamativos que conjuntaban las dos culturas, es la mundialmente reconocida China Poblana.

En Puebla de los Ángeles se le rendía veneración como santa. El Templo de la Compañía, en Puebla, es conocido como La Tumba de la China Poblana, puesto que en su sacristía reposan los restos mortales de Catarina de San Juan.

Leyendas y mitos, lo más leido

Deja un comentario