La leyenda de la enfermera Eva

LEYENDA DE BAJA CALIFORNIA

El canto del Tunkuluchú

Aseguran que en una ranchería cercana a la localidad de Tijuana vivía una enfermera llamada Eva. Era muy popular y reconocida porque ayudaba a los enfermos y a los accidentados; más allá de la hora iba adonde se lo pidieran.

Cierto día, llegó a su casa una señora que le rogó muy angustiada:

—Señorita Eva, mi marido está enfermo, requiere que lo atiendan; por favor, venga a verlo.

—¿Qué es lo que tiene? —preguntó la enfermera.

—Tiene dolores de estómago, toda la noche se estuvo quejando — respondió la mujer.

—¿Por dónde vives? —Cerca de La Rumorosa —contestó.

—Está lejos —dijo la enfermera—. Primero voy a visitar a una vecina que está enferma, pero dime cómo llegar y en cuanto termine, iré para allá.

La señora le dio la dirección del lugar y se marcho. Acto seguido, la enfermera tomó su maletín y se dirigió a la vivienda de su vecina. Terminada su visita, salió rumbo a La Rumorosa caminando bajo el calor profundo del mediodía, pero en su prisa por llegar adonde la esperaban, se equivocó de sendero.

—No veo ninguna casa —pensó preocupada— estoy segura de que me mencionó que era por aquí.

Ya habían pasado numerosas horas desde que saliera de su casa y ya empezaba a caer la noche. Tenia hambre y sed porque el agua que llevaba se había terminado hace tiempo; de todas formas intentó no desesperarse. Levantó la visión y nomiró otra cosa que piedras formando los gigantes cerros de La Rumorosa… una sensación de temor la invadió porque sabía historias de ese lugar en las que se hablaba de aparecidos, brujas y quién sabecuántas cosas más.

Decidió volver a caminar y guardando su miedo se metió entre esos cerros; con la noche las gigantes piedras que estaban por todos los lugares se transformaban en horrendas personas y animales que gritaban su nombre:¡Eva, Eva…!

La mujer echó a correr desesperada entre las rocas hasta que sus pies resbalaron y no supo más de sí.

Pasaron los días, y los vecinos fueron a buscar a Eva a su casa, pero no la hallaron. No volvieron a verla nunca más hasta que en las curvas de La Rumorosa vieron a una mujer vestida de blanco que pedía raite… en un sendero tan complicado que nadie podía detenerse, al no poder parar, cuando menos se lo esperaban, ¡aparecía sentada a un lado del que iba manejando la mujer que se quedaba muda y siempre desaparecía a la altura del panteón!. El susto que se llevaban era tal que provoco varios accidentes mortales. Dicen que todos estaban tan espantados que por el momento no deseaban pasar por esos sitios, ya que corría el rumor de que era la enfermera muerta.

Otros cuentan que en la Cruz Roja de Tecate, varios pacientes fueron atendidos por una enigmática mujer que era muy cuidadosa en las curaciones y desaparecía siempre que llegaba la enfermera de turno; más allá del susto que les dio ver cómo se desvanecía, la mayor parte coincide en que siempre los favoreció.

Mucha gente ha acudido con el padre para que ayude a la enfermera en pena, pero, como nadie sabe dónde murió, no pudieron llevar a cabo nada; de esta forma, la muerta va a seguir vagando por los caminos de La Rumorosa a lo largo de varios años más.

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